4 trucos para perder el miedo a hablar en público

4 trucos para perder el miedo a hablar en público

Las piernas nos tiemblan, el pulso se acelera, el estómago no se para quieto… Éstos son algunos de los síntomas que sufre nuestro cuerpo cada vez que tenemos que enfrentarnos a una habitación repleta de gente. Se trata de una respuesta fisiológica normal que se produce ante la sensación de encontrarnos solos ante el peligro y, lejos de lo que muchos pueden pensar, ese miedo a hablar en público se ha convertido en una emoción bastante frecuente. El problema viene cuando este tipo de experiencias se convierten en algo traumático. ¿Qué podemos hacer cuando los nervios nos paralizan?

Desde Menagar creemos conveniente resaltar que existen diferentes grados de ansiedad y que muchos de ellos son considerados normales como los que puede sentir un artista cada vez que se sube a un escenario o un locutor de radio cada vez que se coloca ante el micro. El corazón te late más de prisa, ¿verdad?

Ese miedo a cometer un error se supera y se consigue con práctica. Es decir, un estudiante que expone por primera un trabajo en clase se pondrá mucho más nervioso que, por ejemplo, otra persona que está más acostumbrada a dar conferencias o charlas como un profesor, un político o un jefe.

Nuestros expertos aseguran que uno de los ingredientes principales de la receta para hablar en público sin miedo es practicar y volver a practicar. Lo mejor será empezar por recintos más pequeños donde se reúna un número más reducido de personas.

Para tu tranquilidad, a continuación te dejamos una serie de herramientas que puedes poner en práctica para sentirte más a gusto ante una prueba de este tipo:

1.- ¿Tienes miedo a quedarte en blanco? ¿Por qué no llevas notas que te ayuden a retomar el hilo en el caso de que surja algún imprevisto? ¡Son muy útiles! Y si te da un pequeño ataque de ansiedad, respira, bebe un poco de agua y sonríe. Retoma la charla a un ritmo más lento y lo demás vendrá solo.

2.- Inspira confianza. ¡¿Cómo?! A la hora de proyectar tu voz hazlo con fuerza y realiza gestos contundentes para que nadie pueda poner en duda tu dominio de la materia. Cuánto mejor te lo sepas mejor lo harás y menos nervios tendrás, y si te equivocas, no se lo hagas saber a tu audiencia, probablemente ni se hayan dado cuenta.

3.- No hagas caso a los nervios. Si te tiembla la voz o las manos no te preocupes, no le des importancia. A medida que vayas avanzado en la presentación notarás que van desapareciendo. Quizás te parezca una tontería pero a muchos les funciona.

4.- Sonríe, ya que equivocarse es cosa de humanos.

Cuando esto no es suficiente y los nervios son más fuertes, no lo dudes, ponte en manos de nuestros especialistas. Desde Menagar te ayudaremos.

La timidez en los niños, ¿cuándo se convierte en un problema?

La timidez en los niños, ¿cuándo se convierte en un problema?

¿Te acuerdas de cuando eras un niño? ¿Quién no ha ocultado alguna vez su cara al ver a un desconocido? Se trata de una etapa de muchos cambios y los pequeños, la mayoría de las veces, solo quieren estar con los padres, ya que con ellos se sienten más seguros. Lo importante ahora es comprobar si a medida que crecen son capaces de superar esa timidez tan común entre los niños, sobre todo cuando se enfrentan a situaciones que son nuevas para ellos.

Pero antes de hablar de timidez infantil, debemos diferenciar distintos grados y observar el comportamiento de nuestro pequeño en determinados momentos antes de acudir al especialista. Al igual que hay niños muy habladores o muy mimosos, también hay niños que por una cuestión de carácter son más retraídos que el resto. Sin embargo, ¿cuándo hay que empezar a preocuparse?

Cuando esa falta de seguridad afecta a la conducta o a la autoestima del crío, es decir, cuando ese sentimiento le genera malestar y sufrimiento, impidiéndole ese desarrollo social y personal.

¿Cómo reconocer a un niño excesivamente tímido?

  • Se angustia en exceso en el momento de separarse de los padres o cuando está con conocidos.
  • Se niega a hablar o a jugar con otros niños durante el recreo.
  • Cuando le preguntan algo se mantiene en silencio.
  • Se aferra a las personas que conoce, bien abrazándolas o escondiéndose entre sus piernas.
  • No quiere participar en actividades que llaman la atención de los otros como cantar, bailar o, simplemente, hablar en clase.
  • No hace ningún esfuerzo por comunicarse con otras personas (ni mediante gestos ni sonidos).
  • Los niños tímidos en el aula suelen también pasar desapercibidos, al igual que sus cualidades, por lo que a veces suelen ser peor evaluados.
  • Se niega a entrar en sitios que no le son familiares si no es en compañía de los padres.
  • Sus berrinches son de gran intensidad en el momento de ir al colegio.

¿Podemos hacer algo para ayudarles a superar esa timidez?

La respuesta es sí. Desde Menagar creemos que no solo los padres juegan un papel importante durante el desarrollo del chico, sino que también los profesores deben estar al tanto de estas situaciones y mostrar su apoyo al pequeño, quien debe aprender a decir adiós a ese miedo a hablar y a relaciones con los demás.

El colegio es el lugar donde el niño pasa más horas al cabo del día y puede ser, por tanto, la fuente de muchos de sus problemas. Existen muchas maneras de ayudarles, y una de ellas sería trabajar con ellos para lograr un aumento de su confianza, mostrándoles al mismo tiempo las ventajas de ser responsable y autónomo.

Si los padres y profesores trabajan conjuntamente será más fácil superar ese exceso de timidez en los niños.

 

ADIOS AL MIEDO A HABLAR EN EL COLE

Artículos de interés (Dr.  Cascardo y Dr. Resnik)

Ansiedad Social y adolescencia: una puerta abierta al abuso de substancias

La ansiedad social es un trastorno de ansiedad con notable incidencia en púberes, adolescentes y adultos jóvenes, que provoca un elevado deterioro de la calidad de vida.

La intensa ansiedad y angustia en situaciones de desenvolvimiento social, resulta especialmente perturbadora en los jóvenes, para quienes es de capital importancia la pertenencia a un grupo o el inicio de relaciones laborales y de pareja.

En un intento de aliviar sus síntomas, descubren y utilizan, una y otra vez, el efecto desinhibidor del alcohol (“voy a tomar algo fuerte para darme coraje”) y otros tóxicos.

Quienes padecen de Trastorno de Ansiedad Social (también denominada Fobia Social) experimentan un temor exagerado a ser objeto de juicios negativos por parte de otros.

Es por ello que evitan de modo constante un gran número de actividades de orden social ya que cuando se exponen a las mismas sufren una gran tensión y síntomas tales como rubor, palpitaciones, transpiración profusa y temblor.

Este Trastorno presenta una prevalencia (porcentaje de casos en la población general a o largo del año) de un 13,3 %, es decir que lo presentan 13 de cada 100 personas.cropped-logo-miedo1.png

Artículo de opinión

Cómo puede el temperamento afectar a la experiencia escolar

Los logros en la escuela se relacionan de manera obvia con la capacidad del niño, su motivación, sus experiencias y la calidad de enseñanza que recibe. Los logros también se relacionan con el temperamento. En determinadas investigaciones se han identificado dimensiones y factores de temperamento que afectan al éxito académico y que han situado la orientación sobre las tareas como el factor más importante que se relaciona con las dimensiones de nivel de actividad, distracción y persistencia.

Estos descubrimientos confirman que un niño que obtiene logros es capaz de moderar su actividad física apropiadamente, minimizar distracciones y enfocarse en una tarea, y empeñarse.

Es importante notar que un maestro, al igual que sus estudiantes, trae su propio temperamento al aula. Algunos maestros son activos, responden con rapidez, y son intensos. Otros son pausados, tranquilos y reflexivos. Estas diferencias entran en juego en el aula. Las clases se diferencian en cuanto al ritmo de enseñanza, la naturaleza de las interacciones personales y el tono emocional en el aula.

Afortunadamente, en muchos casos la combinación entre estudiantes y maestros es buena, y ambos se sienten cómodos y la vida en el aula es positiva. En algunos casos, sin embargo, la combinación entre el temperamento del maestro y el del niño no es positiva y tanto el estudiante como el maestro se sienten frustrados.

Es por tanto fundamental entender que la motivación dentro del aula, tanto de docentes como del alumnado, va a jugar un papel decisivo a la hora de lograr éxitos o fracasos. Y que el logro de esos éxitos tendrá una correspondencia bastante efectiva con el comportamiento de todos los sujetos que integran el proceso.

BEATRIZ DE LA RIVA. PEDAGOGA EN EL PROYECTO “ADIÓS AL MIEDO”